La lavadora que financiaste con la tarjeta de crédito. La letra del coche. Y ese préstamo personal que pediste hace 2 años para el viaje a Tailandia.

Ahora mismo, puedes hacer frente a todas esas deudas. 

Pero: 

  • ¿Y si un día te ves obligado a endeudarte aún más, y ya no puedes pagarlas todas?
  • ¿Y si pierdes tu empleo y te ves hasta arriba de deudas y sin ingresos?

Esa idea te ronda la cabeza desde hace tiempo, y por eso te preguntas… ¿qué es mejor? 

  • ¿Destinar todo el dinero posible a pagar esas deudas (para quitártelas cuanto antes)?
  • ¿O ahorrar una parte de tus ingresos para tener un colchón financiero, aunque tardes más tiempo en saldar todas tus deudas?

¿Qué camino te ofrece más seguridad a nivel financiero?

Dependerá de tu situación y tu contexto.

Por eso este artículo.

Aquí te voy a explicar cuándo tiene más sentido tomar un camino u otro según tu situación.

Empecemos.

¿ME CENTRO EN PAGAR MIS DEUDAS O AHORRO TAMBIÉN?

Si buscas en Google “Ahorrar o pagar deudas”, verás que la mayoría de artículos repiten la misma idea: haz ambas cosas al mismo tiempo.

Pero la realidad no es tan sencilla.

A veces es mejor priorizar las deudas (para eliminar al menos una parte) y dejar el ahorro para después.

Por eso, cuando trabajo con un cliente, lo primero que hago es evaluar su situación financiera. Y si tiene deudas pendientes, le planteo la estrategia óptima para irlas eliminando.

Para que lo veas de manera más práctica, te explico:

  • En qué situaciones concretas es mejor centrarte en pagar tus deudas.
  • Cuándo tiene sentido ahorrar mientras aún tienes deudas.

Voy con el primer punto.

#1. Cuándo priorizar las deudas (aunque ahorres menos)

Hay casos en los que ahorrar y pagar tus deudas al mismo tiempo no es la opción más eficiente a nivel financiero. 

En estas situaciones, lo que yo suelo aconsejarles a mis clientes es:

  • A corto plazo-medio plazo: centrarte en saldar tus deudas más urgentes (ahora te explico cómo elegirlas). Durante este tipo, reduces el ahorro mensual al mínimo.
  • A medio-largo plazo: una vez hayas eliminado esas deudas prioritarias, sigues pagando el resto pero ahorrando más dinero al mes.

Te explico cuándo tiene sentido esta estrategia.

A. Tienes deudas con intereses muy altos

Los pagos de tarjetas de crédito, los préstamos rápidos y otras deudas similares suelen tener tipos de interés muy elevados.

Por eso es importante eliminarlas cuanto antes.

Incluso puede haber casos donde te merezca más la pena destinar todo el dinero posible a saldar esas deudas, y ya luego empezar a ahorrar.

Así, a la larga te ahorrarás bastante dinero en intereses.

B. Tienes demasiadas cuotas

Todas tus deudas, en conjunto, suman un importe tan elevado que no te permiten ahorrar nada o casi nada.

En estos casos, lo primero es valorar si puedes recortar parte de tus gastos (ya sea para ahorrar ese dinero o para eliminar algunas de tus deudas más rápido).

Y a partir de ahí decidimos qué deudas vamos a priorizar, ya sean:

  • Las más pequeñas (porque las podemos eliminar en un plazo de tiempo más corto y ganar “oxígeno financiero”).
  • Las que tengan un interés más elevado.

Ahora enlazo con otra situación bastante frecuente…

C. Estás pagando tus gastos diarios con la tarjeta de crédito

Tus deudas son tan elevadas que necesitas usar la tarjeta de crédito para cubrir el resto de tus gastos mensuales.

Entras en un círculo vicioso: por un lado vas pagando tus deudas antiguas, y por el otro generas otras nuevas.

Es como intentar achicar agua de un bote que tiene un agujero en el fondo.

Aquí la solución pasa por:

  • Llevar un registro exhaustivo de cada euro que sale o entra de tu bolsillo.
  • Identificar qué gastos podrías suprimir (permanentemente o de manera temporal) para no seguir endeudándote (o al menos, para recurrir lo mínimo posible a la tarjeta de crédito).
  • Planificar un plan de pago para reducir tus deudas lo antes posible.

Más adelante, cuando tengas tu situación financiera más controlada, podrás empezar a ahorrar para no tener que recurrir de nuevo al crédito.

#2. Cuándo ahorrar mientras sigues pagando tus deudas

Si puedes, lo ideal es ahorrar al mismo tiempo que pagas tus deudas.

El objetivo: acumular un colchón que te proteja de los imprevistos.

Si se te rompe el coche o se te estropea el frigorífico, en lugar de pedir un préstamo, recurres a tu colchón financiero y evitas endeudarte más.

Esta opción es la más adecuada, sobre todo, cuando:

A. No cuentas con ningún fondo de emergencia

Si tienes cero ahorros, cualquier mínimo imprevisto puede hacer que tu economía se tambalee.

En este caso la prioridad debería ser ahorrar, aunque eso haga que tardes un poco más en saldar tus deudas (mejor eso que tener que pedir otro préstamo para costear una reparación del coche…).

¿Hay excepciones a esta regla? Sí. 

Por ejemplo, si tienes un crédito con un interés muy elevado y puedes pagarlo en un plazo de tiempo corto. En este caso, podría valer más la pena centrarte en eliminar ese crédito antes de ponerte a ahorrar.

Por eso hay que analizar cada situación y establecer una estrategia adaptada a ti.

B. No tienes deudas muy elevadas

Si: 

  • El interés de tus deudas pendientes es bajo o moderado.
  • Puedes pagarlas cómodamente.

En estos casos, es preferible dedicar una mayor parte de tus ingresos al ahorro.

Esta estrategia te ofrece dos ventajas:

  • Por un lado, haces crecer tu fondo de emergencia, para así no tener que volver a pedir créditos o préstamos ante un imprevisto.
  • Más adelante (cuando ya tengas suficiente dinero ahorrado y hayas saldado tus deudas) podrás empezar a invertir para que tu patrimonio crezca.

Aquí es importante valorar, en cada momento, qué porcentaje de tus ingresos destinar a las deudas y qué parte vas a ahorrar.

¿TIENES DEUDAS Y NO SABES CÓMO EMPEZAR A MEJORAR TU ECONOMÍA PERSONAL? YO PUEDO AYUDARTE

Si te quedas con una sola idea después de leer este artículo, que sea esta:

La decisión de si centrarte en pagar tus deudas o ahorrar al mismo tiempo depende de muchos factores.

Por eso no hay una única opción correcta, sino que todo depende de ti:

  • De tu situación financiera.
  • De tus necesidades.
  • De tus objetivos.

Y por eso, lo primero que hago dentro de mi servicio de Plan de Vida Financiero es analizar la situación de partida de mis clientes.

Porque mi trabajo como asesor financiero es ofrecerte una estrategia personalizada, que te ofrezca seguridad económica y te ayude a alcanzar todas tus metas vitales (por eso se llama “plan de vida financiero”).

Si quieres que analice tu caso y te explique cómo puedo ayudarte, solo tienes que entrar aquí y reservar una videollamada gratuita conmigo.

Te veo muy pronto.